domingo, 25 de enero de 2015
El Trueque. (Historia real)
Muchas historias hay, que no debieran ser contadas. Otras, en cambio, se guardan en el corazón como un muñón de tela, en lo más recóndito . En ese lugar especial, dedicado a las cosas dolorosas.
Conozco a la señora Carmen hace muchos años. Hemos pasado muchas sesiones de té juntas, conversando los más variados temas. Intercambiando opiniones y pensamientos con certero respeto.
Mayor ya, casi de 80 años, con una memoria evocativa muy aguda, representa paisajes pasados de su vida, como en un radio-teatro cierto y contundente.
Una de los relatos más tristes que me narró, fue aquél que acaeció cuando ella tenía sólo 10 años:
La historia comienza en la ciudad de Talca, donde ella y su familia compartían una modesta casita casi a las afueras. Hija de un padre alcohólico y una madre machista, Carmen crecía como una flor silvestre en el campo, soportando los gritos, los llantos, la pobreza y las injusticias que le circundaban día a día.
Su padre traía poco dinero a casa, ya que consumía gran parte de sus ganancias en los bares o botillerías cercanas. Para colaborar con los gastos, la madre lavaba, planchaba, remendaba ropa a pedido y además cantaba en los matrimonios y funerales. Carmen pasaba los días jugando en el patio con su hermana María, dos años mayor que ella. Su mejor y única amiga. Dormían juntas, lloraban juntas, se escondían juntas bajo la cama cuando el padre regresaba jadeante y sediento aún, arrastrando los pies para cuestionar con severa rectitud el aseo de la casa, la temperatura de la sopa, el color del brasero y todo detalle que pudiese despertar su rabiosa incorformidad desencadenando el caos y martirio de la familia. Ellas se tapaban los oídos en ese lugar, abrazadas, y por unos segundos, todo parecía desaparecer.
María tenía unos ojitos vivaces y un largo pelo rubio con mechitas que, a veces cubrían sus ojos. (Razón por la que el padre a menudo, durante su embriaguez solía aseverar con enfadado desdén "Esta cría no es mía...Es rucia", lo que le costaba a la madre una nueva paliza.
Carmen y María jugaban y cantaban mientras colaboraban con el lavado de prendas en la artesa de la casa, junto a los árboles. Nunca percibieron esa presencia apoyada en la reja. Y si lo hicieron, jamás le dieron importancia.
Un vejete, de unos 60 años, lozano y con esa apariencia vigorosa de hombre de campo, solía pasar por allí a diario en su caballo. A veces, se bajaba a espiar a las niñas a través de la envejecida verja. Sus ojos se quedaban fijos observándolas y un hilillo de saliva, asomaba de su boca que ya comenzaba a mostrar los primeros espacios que deja la caída de los dientes.
Las niñas parecían ignorarlo y esto, era precisamente lo que lo hacía regresar una y otra vez.
Cierto día de otoño, el padre regresó a casa arrastrándose, borracho, como jamás le habían visto. Traía una mueca de alegría deslavada en el rostro. Reptó hasta la entrada y se quedó allí, riendo como un demente.
-¿Qué pasa, Viejito?- Preguntó la madre con aspecto sorprendido.
- Me dieron el chuico máh grande del negocio... toos esos litroh pa' mí... Prepara a la rucia, mi compadre Peiro la viene a buscar...-
-...Pero...¿Por qué?- Inquirió la madre - ¿Pa' qué la va a querer tu compadre...?-
-Jajajajajajajaja ¿Cómo que pa' qué? Pa' casarse con ella poh... Se la cambié por el chuiquito grande... a mí no me sirve pa' na esa rucia 'e mierda...-
La madre se quedó perpleja. Los ojos llenos de lágrimas. Pero no podía contradecir a su hombre. Era la ley. Eran las reglas. El dinero escaseaba...Una boca menos para alimentar.
Carmen y María no entendieron de qué se trataba esto. La madre le articuló un par de frases que para ellas sonaron inconexas. "Marido", "obediente", "vas a estar mejor" "No tan lejos". Ellas sólo se tomaron de las manos expectantes.
No transcurrieron muchas horas antes de que una carreta se detuviera frente a la casa. Un viejo de unos sesenta años avanzó con paso firme por el jardín, cruzó el patio donde tantas veces observó a María cantar y jugar y se dirigió a la puerta. Serio y agreste. Hostil y severo.
-Vengo por lo que me prometió al compadre-
Nadie dijo nada. Nadie hizo nada.
María, con los ojos llenos de horror, de pronto pareció comprender. Corrió hasta su cama y se metió debajo, sollozando y gritando.
-Mamita...no deje que me lleve!!!...no deje que me lleve!!!! él me da miedo...me da miedo...ME DA MIEDO!!!
Carmen corrió a esconderse junto a su hermana y juntas lloraron abrazadas largamente, hasta que una gran mano de hombre comenzó a tirar de ellas con una fuerza descomunal. María arañó el piso mientras era arrastrada violentamente fuera de su escondite. Las marcas quedaron impresas en la madera como prueba de su intento por escapar, por aferrarse a su vida de niña de 12 años, que jugaba con muñecas...
Carmen se quedó ahí, con los oídos tapados tratando de ser invisible.
La carreta partió y varios minutos después se seguían oyendo los gritos de María.
***
La señora Carmen aún llora recordando las noches posteriores a aquél suceso.
"No podía dormir. Me parecía escuchar a mi hermana gritando todavía. Tenía miedo de que me pasara lo mismo. Los extraños me asustaban. Las carretas frente a la casa... Muchas noches me dormí debajo de la cama, haciéndole cariño a las marcas que dejó la María en el piso y nunca, nunca, he podido sacármela de la cabeza...todavía la echo de menos y pienso en lo unidas que seríamos si estuviese..."
Cuando le pregunté qué ocurrió con María, me narra:
"Mi hermana pasó varios años encerrada en la casa de ese desgraciado. No la dejaba salir ni ver a nadie. Tuvieron tres hijos, todos nacidos en la misma casa, con ayuda de parteras... Cuando cumplió los 18 años, una tarde, finalmente la sacó de paseo con los niños en la carreta...Y cuando habían avanzado un buen trecho, ella se lanzó hacia adelante y murió aplastada por las ruedas... Yo creo que llevaba años esperando y planeando eso... "
El relato de la señora Carmen me impacta. Le pedí autorización para narrarlo en este blog y ella con su mirada sencilla me respondió: "Bueno sería, pa' que la gente sepa cómo era la vida antes...cómo era la gente con los niños, con las niñas...nacer mujer era como un castigo de Dios, una condena...Las niñitas ahora van al colegio, se casan con quien quieren, van a la universidad, imagínate... mi hermana a lo mejor hubiera sido tan feliz en este tiempo de ahora, si era bien habilosa ella, más que yo... y si no hubiéramos sido tan pobres..."
***
Es una horror decir que el abuso y la violencia hacia menores, en pleno año 2015, es algo que no se ha erradicado y que, probablemente no se erradicará. Las formas han cambiado, los escenarios han cambiado, pero el truncar la vida a niños y niñas, sigue siendo un acto masivo y corriente en los distintos estratos, regiones y sectores de nuestro país.
Admiro el optimismo de la señora Carmen respecto al paso del tiempo, pero también me planteo y replanteo que la infancia debe ser protegida a como dé lugar. Una sonrisa a un niño, el llamarlo por su nombre, el respetarlo en toda forma posible, el ser uno de los pocos adultos coherentes y amigables que conocerán...es ya un pequeño paso en esta lucha...
En memoria de María Toloza y de todas esas otras Marías y Marios anónimos.
lunes, 15 de diciembre de 2014
El concepto de la muerte representado en murales epitáficos.
Resumen.
En Chile, el concepto de la
muerte es uno de los tabúes más importantes para la sociedad actual. Dentro del
análisis del discurso el hablante utiliza diversas expresiones alternativas
para reemplazar y/o evadir la manifestación explícita de palabras asociadas a
él. El objetivo de este estudio es describir y evaluar cómo el hablante
representa esta temática en un corpus
analizado según la teoría de la valoración extraída del texto de Kaplan,
y la conceptualización alternativa de Crespo. Para esto se utilizaron cinco
fotografías de murales epitáficos cuyos textos fueron revisados. Los resultados
arrojaron elementos comunes como la conceptualización del morir como paso de un
estado a otro y elementos divergentes como la cosmovisión y la paradoja del
estatus que se deja y el que se comienza. Las conclusiones nos permitieron
establecer a los murales epitáficos como herramientas discursivas semióticas
que permiten validar y reafirmar el esquema imperante respecto al concepto de
morir.
Palabras
Clave: Teoría de
la Valoración, Semiótica Social, Análisis del Discurso, Murales Epitáficos.
Introducción.
Los parámetros sociales
relacionados al concepto de la muerte, varían en cada cultura. A lo largo del
tiempo ha sido posible recoger impresiones a través del análisis de textos,
obras de arte y todo medio de expresión popular alusivo al tema. En Chile, la
elaboración de murales epitáficos toma cada día más fuerza, al ser una
instancia libre y duradera para plasmar deseos, sentimientos y emociones en un
lugar generalmente propio o cercano al deceso de quien los inspira. A través de
la compilación de estas expresiones es posible llegar a una apreciación más
concreta respecto a cómo la sociedad chilena actual enfrenta el tema de la
muerte en el discurso. Durante la revisión de corpus podremos también descubrir
el grado de rechazo que se presenta hacia la idea de morir o cuáles son las
formas más comunes de metaforizar el tema para hacerlo más tolerable y
presentable ante otros. El objetivo de este artículo es describir y evaluar
la forma en que el concepto de la muerte es representado en cinco murales,
fotografiados desde distintos lugares de Santiago. Para ello, nos basaremos
principalmente en la teoría de la valoración extraída del texto de Kaplan
(Kaplan, 2004) y la conceptualización alternativa a la representación explícita
del concepto de la muerte de Crespo (Crespo,2008) dentro de un marco general de
análisis del discurso centrado en el uso de la palabra escrita. La perspectiva
metodológica empleada será un análisis de corpus descriptivo y de carácter
cualitativo.
Aplicaremos la teoría de la
valoración para tener un enfoque concreto en el uso de las distintas palabras o
expresiones presentes en el corpus y poder, de esta manera, tener un patrón
común de análisis que nos permita comparar los resultados. Los murales
escogidos para la realización de este estudio poseen la particularidad de haber
sido elaborados sin el uso de expresiones poéticas o tomadas de algún texto
formal o modelo: Se trata de textos informales provenientes de la creatividad
de quienes circundaron la vida de las personas mencionadas en ellos. Respecto a
la conceptualización alternativa, la utilizaremos para descubrir de qué forma
los conceptos de la muerte y de morir son reemplazados dentro de este corpus en
un contexto más bien de significado que de pragmática social.
1- El
concepto de la muerte en el discurso.
El discurso como práctica social,
posee parámetros y márgenes bien establecidos y definidos culturalmente por
medio de convenciones tácitas y explícitas. Según los procedimientos externos
de exclusión, el tabú del objeto se manifiesta como la prohibición de algún
término o expresión discursiva con el fin de ejercer un control o poder sobre
otros. (Foucault, 1999) Desde esta perspectiva el concepto de la muerte como
algo real no controlable y de carácter universal, se convierte en uno de los
tabúes más importantes dentro de la cultura y sociedad chilenas.
En el aspecto cultural, el
etnocentrismo ejercido por los grupos sociales masifica y construye el patrón a
seguir para el desempeño discursivo relativo al tema, lo que convierte esto en
una práctica aceptable y aceptada por el grupo social. (Goddard y Wierzbicka en
Van Dijk, 2001). La
muerte representa aquella verdad impuesta que atemoriza y amenaza al ser
viviente y que deja un rastro de dolor y amargura. Como indica Fairclough en su
trabajo de 1995, el análisis del discurso debe estar centrado en los procesos y
problemas sociales, por tanto todas aquellas formas de expresión que reflejan
un accionar en base a una perspectiva común, conciernen a los ámbitos
discursivos como problemática.
1.1- El concepto de la muerte en la sociedad
actual.
La idea de morir ha pasado por un
proceso evolutivo a lo largo de los años según el cambio de perspectiva de las
nuevas sociedades. La idea que hoy toma fuerza en los grupos sociales de
nuestro tiempo, según la psicología, es el concepto del “buen morir” que
corresponde a una idealización del
proceso mediante la cual el momento del deceso ocurre de manera sorpresiva e
indolora. Toda circunstancia que escape a aquél ideal, será considerada como
negativa, al punto de poder generar
incluso algún desarrollo patológico como la “Tanatofobia” ( Miedo incontrolable
hacia la idea de morir) o “Tanatofilia” ( Deseo incontrolable de morir).(Gala
et al, 2003) Estos sentimientos y la
tendencia cultural a seguir esquemas y patrones nos llevan a buscar dentro de
las prácticas discusivas, aquellas representaciones que pongan de manifiestos
estas tendencias con el fin de identificar elementos comunes o de divergencia. Acorde
a la teoría de esquemas de Rumelhart, el concepto de la muerte se ha
cohesionado en la idealización mental colectiva y ha dado paso a una manipulación
común del factor signico esquemático presente en la acción discursiva.
(Rumelhart, 1980) Considerando la psicología discursiva, podemos añadir además
que dentro de la inversión psicológica presente en la elaboración de discurso,
la necesidad de satisfacer ciertas demandas o requerimientos proporciona una
forma discursiva no frecuente en los individuos. (Jorgensen y Phillips, 2002) Para
este estudio definiremos el concepto de muerte como la instancia en que el ser
humano simplemente deja de vivir.
1.2- El
concepto de la muerte representado en la semiótica.
Desde la perspectiva de la
semiótica social y el enfoque multimodal que otorga importancia al acto
comunicativo a través de la combinación imagen-texto (Kress et al, en Van Dijk,
2000), la elaboración de murales epitáficos, representa un medio libre de
plasmar ideas o sentimientos, no sólo a través de la palabra escrita, sino
también mediante el uso de una fotografía o imagen de la persona a quien van
dirigidos con el fin de generar una empatía en el receptor. Generalmente estas
imágenes son de gran tamaño y pretenden transmitir emociones como herramienta
comunicativa. Es importante señalar en este punto que llamaremos mural
epitáfico a toda expresión escrita pintada en un muro cuya temática sea el
fallecimiento de alguna persona y la representación de emociones o ideas
alusivas a aquél suceso. La principal diferencia entre estas representaciones y
las de un epitafio convencional de cementerio, radica en el uso de la palabra
escrita, que, al no ser copiada de textos pre establecidos, otorga una riqueza
adicional al fenómeno discursivo.
1.3- La
valoración y el concepto de la muerte.
Según la subdivisión presente en
los estudios de la teoría de la valoración (Kaplan, 2004): actitud, compromiso
y gradación; centraremos este estudio sólo en la primera de estas,
comprendiendo las otras como complementarias, no obstante su exclusión en el
análisis por motivos de extensión del trabajo a niveles más profundos. Dentro
de los parámetros existentes en la actitud: el afecto, juicio y apreciación,
nos servirán como base para clasificar los distintos enunciados presentes en el
corpus a analizar, teniendo en cuanta lo mencionado anteriormente respecto a la
muerte como tabú social y respuesta discursiva de rechazo.
1.4- El
uso de conceptos alternativos como representación del tabú.
Crespo propone en su artículo
respecto a los epitafios convencionales, el uso de conceptos alternativos como
medio de evasión o no aceptación frente al concepto de morir. Es necesario
referirse al fallecimiento, pero no es permitido ni posible utilizar la palabra
muerte o sus derivados. Para ello el hablante hace uso de formas de
representación emocionales que le permitan sustituir esta terminología en el
medio social para manifestar lo que pretende expresar en la instancia
discursiva dirigida a quien ha muerto. (Crespo, 2008) Cabe señalar que los
murales epitáficos van dirigidos hacia una persona fallecida, así como también
al público general como receptor del mensaje.
2- Metodología.
El trabajo que se presenta es un
estudio cualitativo de carácter descriptivo inserto dentro del marco del
análisis del discurso. Las principales teorías en las que se basa son la teoría
de la valoración según Kaplan; el uso de conceptos alternativos como evasión a
la idea de morir de Crespo y algunos aspectos relativos a la muerte, la
sociedad, el discurso y la cultura.
2.1-
Corpus.
El corpus a analizar fueron los
textos correspondientes a cinco fotografías tomadas a murales epitáficos ubicados
en distintos barrios de escasos recursos de la ciudad de Santiago de Chile, las
cuales fueron capturadas durante los meses de septiembre, octubre y noviembre
del 2014, según parámetros comunes de búsqueda. Estos parámetros fueron;
Presencia de texto alusivo a la muerte de alguna persona y redacción de texto
no poética o copiada de un epitafio estandarizado.
2.2-
Procedimiento.
El análisis se llevó a cabo a
través de la interpretación inferencial del discurso en relación a los
dos aspectos a evaluar: La actitud de la valoración frente al concepto de
la muerte y la presencia o ausencia de conceptos
alternativos para reemplazar a la palabra muerte y/o morir. Para ello, se
realizó un desglose de los distintos marcadores discursivos buscados y su
interpretación.
3- Análisis
e interpretación de los datos.
Imagen nro. 1:
Texto: “Mi cuerpo muere, no mi
alma, mi cariño y sonrisa os acompañarán desde el cielo”.
Rechazo
al concepto de la muerte
|
Actitud.
|
En este texto, es posible
distinguir dos marcadores de rechazo al concepto: El primero de ellos es el
uso de primera persona , lo que pone de manifiesto la idea de que quien ha
fallecido es quien habla, por tanto que no ha muerto. Por otro lado la especificación
de que sólo su cuerpo ha muerto, lo que deja la idea de que su espíritu o
representación etérea continúa con vida.
|
Afecto: No representado explícitamente
salvo por el aspecto de la seguridad reflejado en la idea de que la persona
no ha muerto.
Juicio: Presente en la sanción social
de la veracidad. La muerte como otra forma de vivir.
Apreciación: Emoción profunda reflejada en
la idea de cariño eterno.
|
Imagen nro. 2
Texto: “Ni el tiempo, ni la
infinita distancia borran el recuerdo de todo lo que vivimos juntos.”
Rechazo
al concepto de la muerte
|
Actitud.
|
En este texto es posible
apreciar un grado de aceptación frente a la idea de morir, representado en la
expresión “infinita distancia” donde se observa a la muerte como algo
irreversible, sin embargo no se menciona ninguna idea referente al hecho en
sí, más bien a los aspectos emocionales imperantes en la actualidad.
|
Afecto: Seguridad presente en la idea
de que el recuerdo no será borrado a pesar de la infinita distancia.
Juicio: Estima social, tenacidad y
perseverancia en las emociones resultantes de lo vivido.
Apreciación: Valuación recuerdos duraderos únicos.
|
Imagen nro. 3
Texto: (Fragmento) “¡Silencio!
Que él sólo duerme y descansa…”
Rechazo
al concepto de la muerte.
|
Actitud.
|
En este texto es posible
observar un elevado grado de rechazo frente al concepto de la muerte,
representado con la expresión “sólo duerme” para indicar que en realidad la
persona no ha muerto. Por otra parte la idea de “descansar” sugiere que la
muerte es el término de una atapa y a la vez el comienzo de otra.
|
Afecto: Optimismo. La persona sólo
duerme. Seguridad y satisfacción.
Juicio: Sanción, veracidad ante la
idea de que la muerte no existe como tal.
Apreciación: Valuación, sentimientos
profundos de convicción.
|
Imagen nro. 4
Texto: “Dios quizo un angelito,
por eso a ti te escogió, ya te imaginamos de blanco, de la mano del Señor en el
paraíso donde un día nos veremos. Tranquila Camilita que todos te
recordaremos.”
Rechazo
al concepto de la muerte.
|
Actitud.
|
En este mural es posible
distinguir una dicotomía entre la postura religiosa y la idea de dejar de
vivir una vida terrenal. Morir es dejar este mundo para ir a vivir con Dios a
otro. El rechazo está presente en la idea de reemplazar la vida terrenal por
otra espiritual resguardada por una entidad divina como lo es la imagen de
Dios.
|
Afecto: Optimismo, seguridad y
satisfacción presentes en la idea de que la vida no acaba sino que se
transforma en otra.
Juicio:
Normalidad en
la representación de la muerte dada por la cosmovisión.
Apreciación: Calidad, hermoso, la vida que
se vive después de la muerte es feliz.
|
Imagen nro. 5
Texto: “El cielo es mucho más
bello desde que tenemos un angelito de amor. Vuela alto mi niño, sé feliz, siempre
te llevaremos en nuestra mente y en nuestros corazones. Te amaremos por
siempre. La vida es sólo una, vívela”
Rechazo
al concepto de la muerte.
|
Actitud.
|
Este texto es particularmente
interesante debido a la presencia de dos elementos relevantes. Por un lado el
ámbito religioso y la cosmovisión que plantean una vida feliz después de la
muerte, un lugar al cual se llega volando (el cielo) y la representación
celestial del término “angelito”. Sin embargo al pie del mural nos
encontramos con una invitación a vivir la vida terrenal ya que es “una sola”,
lo cual nos indica que, según el autor, esta vida es también importante y
positiva. Por tanto podemos concluir
que la idea principal es la de continuidad y transformación.
|
Afecto: Optimismo, seguridad y
satisfacción ante los conceptos planteados.
Juicio: Estima social de normalidad;
la vida continúa. Integridad moral positiva del occiso que es representado
como un “angelito de amor”
Apreciación: Calidad, belleza ante la vida
nueva y ante quien la recibe. Valuación positiva de eterno recuerdo y
sentimiento de amor.
|
Conclusiones.
Este estudio tuvo por objetivo la
descripción y evaluación del concepto de la muerte representado en murales
epitáficos, basándose en la teoría de la valoración según Kaplan y la
conceptualización alternativa a los términos relacionados con la muerte.
En primer lugar, el corpus
analizado arrojó diferentes perspectivas respecto a cómo la sociedad canaliza y
proyecta la idea de dejar de vivir para plasmarla en un lugar determinado que
tenga alguna significación para ellos. La utilización de la imagen de la persona
fallecida nos hace entender el deseo implícito de despertar emociones en el
observador, lo que podría ser interpretado como otra forma de rechazo a la idea
de que esa persona ha fallecido, una forma de mantenerle en la presencia de la
comunidad de manera permanente.
Respecto al vocabulario empleado
en la elaboración de este material, sugiere naturalidad y espontaneidad, lo
cual podría interpretarse como el deseo de demostrar ante el lector que sus
sentimientos son auténticos como una forma de validar lo que pretende expresar.
En relación a la teoría propuesta
para el análisis, podemos concluir que en todo el corpus se encontraron
marcadores de rechazo hacia el concepto de la muerte. Cada autor determinó por
medio de diversas palabras y expresiones la idea de que la muerte representa un
cambio permanente en el estatus de la persona, pero que, a su vez, conlleva a
otro diferente. Sin embargo, en cuanto a la continuidad de esta situación, fue
posible observar una notoria diferencia asociada a la cosmovisión del emisor,
poniendo de manifiesto en algunos casos el concepto de ir a algún lugar
resguardado por una entidad divina o simplemente ir a algún lugar no
determinado. La representación de la palabra muerte como tabú se vio expuesta
en cuatro de los cinco murales: El primero en ser analizado, en cambio, presentó la utilización de un término
asociado, no obstante al estar redactado en primera persona, nos permitió concluir
que se trataba de una negación por parte del autor, quien presentó a la persona
fallecida como hablante. En el caso del quinto mural, pudimos encontrar una
interesante contradicción entre las ideas de volar a un mundo mejor y disfrutar
la vida terrenal que es una sola. Esto sugiere la presencia de más de un autor
en el desarrollo del texto o bien, la paradoja a la que se enfrentó el hablante
al entender la muerte como algo incierto y desconocido.
La actitud revisada en el
análisis fue variada en cada mural, sin embargo uno de los factores comunes que
se pudo apreciar fue el de la seguridad dentro de la categoría del afecto,
tanto en las representaciones de cosmovisión como en los estados emocionales
presentes. También pudo encontrarse factores comunes de juicio en relación a la
veracidad de lo que se pretendía validar como cierto en la práctica discursiva.
La utilización de murales
epitáficos supone un fenómeno social moderno y en aumento, ya que al ser una
expresión que combina un discurso multimodal representado de manera semiótica
refleja un deseo de los hablantes de manifestar su perspectiva social emocional
desde su grupo a otros grupos o comunidades cercanas. La representación del
concepto de la muerte, expuesta de diversas formas nos lleva a tener una
perspectiva más clara del significado del concepto en entornos pragmáticos definidos
como los son los barrios: Morir es pasar de un estado a otro, por tanto no es
una instancia que deba pasar desapercibida, sino más bien ser expuesta y
validada ante la sociedad. El mural epitáfico es entonces, una herramienta de
validación discursiva ante lo que las personas consideran digno de ser
recordado y la vez, una instancia de reafirmación del esquema imperante en la
sociedad.
Como posible estudio futuro se
sugiere una revisión semiótica más completa de los murales como también el
impacto que producen en los espectadores a través de algún análisis o encuesta
para rescatar los distintos elementos presentes en su elaboración además de
evaluar el efecto que logran en el observador.
Referencias
Bibliográficas.
1- Crespo, E. (2008). La conceptualización
metafórica del eufemismo en epitafios. Universidad de Alicante. España.
Recuperado el 04 de Diciembre del 2014 en http://www.scielo.cl/pdf/efilolo/n43/art06.pdf
2-
Fairclough, N. 1995. Critical Discourse Analysis. Londres: Longman.
3- Foucault, M. (1999). El
orden del discurso. Barcelona: Tusquets.
4-
Gala,
F. Lupiani, M. Raja, R. Guillén, C. González, J. Villaverde, M. y Alba, I. (2003) Actitudes psicológicas ante la muerte y el duelo. Una revisión
conceptual. Ciencias de la Salud. Cadiz.
Recuperado el 06 de Diciembre del
2014 en http://scielo.isciii.es/pdf/cmf/n30/original4.pdf
5-
Goddard,
C. y Wierzbicka, A. Discurso y Cultura, en Van Dijk, T. (comp.) 2001. El
Discurso como Interacción Social. Barcelona: Gedisa.
6-
Jorgensen, M. & Phillips, L. (2002). Discourse
analysis as theory and method. London: Sage.(Cap. 4: Discursive psychology,
pp. 96-137
7-
Kaplan,
N. (2004). Nuevos desarrollos en el
estudio de la evaluación en el lenguaje: la teoría de la valoración.
Boletín de lingüística, 22.
8- Kress,
G, Leite-García, R y van Leeuwen, T. (2000). En Teun Van Dijk (comp.), El
discurso como estructura y proceso p. 373-416. Barcelona:
Gedisa.
9- Rumelhart, D.
Schemata: The Building Blocks of Cognition,
in Spiro, R., B. Bruce and W. Brewer,(eds.)Theoretical Issues in Reading Comprehension. 1980. Hillsdale,NJ:
Lawrence Erlbaum, pp.33-58.
El bastón amarillo como elemento semiótico social: Valoración errónea ante un vacío en el esquema.
Resumen
El guión cultural imperante en
Chile respecto de la semiótica social aplicada al uso del bastón amarillo por
parte de las personas que presentan baja visión, posee un vacío informativo
importante, que ha generado un juicio de actitud errado en la valoración
respecto a su veracidad por parte de la población, lo que se traduce en un
cierto grado de discriminación al ser asumido como un engaño social. Una
solución posible desde el ámbito del análisis del discurso sería la
instauración sistemática de una rutina lingüística que propicie la re
estructuración en al guión cultural imperante a través de la incorporación de
este elemento semiótico en el conocimiento popular.
Palabras
clave: Semiótica
social, guión cultural, rutina lingüística.
Introducción
En Chile, existe un
gran número de personas que presentan una baja visión o alguna anomalía que
debilita o reduce el rango de alcance de su visibilidad. Según la encuesta
nacional de salud del año 2007, el porcentaje de personas que presenta este
problema es nuestro país va desde un 1.5 a un 2.5 en relación a la población
total, es decir más de 225.000 personas a lo largo del territorio nacional.
Una de las normativas
dispuestas por el Servicio Nacional de Discapacidad para los individuos que no
presentan ceguera pero sí un grado reducido en su capacidad visual ha sido el
uso de un bastón que posee las mismas características que el que utilizan los
no videntes, pero de un color distinto: Amarillo. Este bastón simboliza el
concepto de precaución y prudencia para quienes lo ven, siendo un indicador de
atención en la sociedad y una herramienta que facilite el desplazamiento de
estas personas. Sin embargo, la falta de información en los medios de
comunicación, sumada a la precipitación en el juicio valorice de los
transeúntes, han hecho de esto, un problema para los usuarios quienes deben
enfrentar la discriminación en las calles, debido al parecido que presentan los
bastones con los de la ceguera. El desconocimiento de la clasificación de
colores, genera confusión en el espectador lo que se traduce en la idea de que
el portador del bastón no es ciego y por tanto, está mintiendo.
En el presente
ensayo, vincularemos este tema al ámbito de la semiótica social y el análisis
del discurso para ofrecer una posible solución a esta respuesta social no
esperada.
1-El
bastón amarillo:
A lo largo de la historia, los diversos entornos culturales han buscado los
medios para concordar en aquellas maneras y elementos que constituyan un marco
de convivencia apropiado en base a las necesidades y demandas de sus
integrantes. Cada signo, ya sea lingüístico o discursivo ha sido diseñado para
un calce social e intencionado para presentar un efecto en los individuos
involucrados. Es así como cada sociedad ha introducido diversos esquemas de
variada índole para orientar, clasificar, identificar y modelar aquellas
conductas o aspectos que son relevantes y concernientes a cada grupo.
En el ámbito de la
legislación, estos elementos han sido divididos en áreas como salud,
transporte, educación, vivienda, etc. En el campo relativo al sector del
tránsito, existen objetos representativos de mensajes, los cuales son, en
términos discursivos elementos semióticos que pretenden ordenar y contribuir a
la comunicación e interacción social entre peatones y /o usuarios de medios de
transporte.
En Chile, el bastón
amarillo es un elemento de carácter simbólico que representa el mensaje de que
la persona que lo porta padece de algún trastorno, enfermedad o anomalía que le
impide alcanzar un rango de visión normal en relación al margen promedio en el
entorno social. La conducta esperada ante tal signo es de precaución y
prudencia, ya que al tratarse de un individuo con capacidades distintas, las
posibilidades de ocasionar o ser víctima de algún accidente se ven aumentadas
tanto para el afectado como para quienes que le circundan.
Sin embargo y debido a la falta de
información relativa al tema, esta herramienta ha perdido su efectividad,
convirtiéndose en un problema para quienes requieren su uso. El esquema social
imperante en Chile posee la imagen significante del bastón de apoyo como
indicador de ceguera total, presentando un desconocimiento de la variable en el
color, dado que para representar ceguera, se ha dispuesto el uso de un bastón
blanco, que además sirve a las personas no videntes como herramienta de
orientación. De esta manera, la presencia de dos colores de bastón, sumada al
desconocimiento del uso e incluso de la
existencia del de color amarillo, han traído como resultado, el rechazo
social como consecuencia de una mala concepción, procesamiento y recepción del
mensaje. El manual de leyes de tránsito establece un significado para cada
color, siendo el amarillo en una específica gradación del mismo, el color de la
precaución. (Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito, Chile)
¿Cuál es el fenómeno que ocurre a
nivel discursivo en este asunto?
Dentro
del marco de la interdisciplinariedad discursiva, los alcances del análisis del
discurso van mucho más allá de las palabras y el uso del lenguaje oral y
escrito. El bastón amarillo representa un mensaje que se encuentra expresado de
manera tácita. Es por ende, un elemento signico que tiene cabida en el ámbito
de la semiótica. (Wodak, 2008)
2-El
bastón amarillo como elemento semiótico social: La semiótica social, a
diferencia de la Saussureana propone la idea de “interés” por parte de quien
presenta el mensaje, lo cual modela y determina ciertos aspectos fundamentales
que, llevados a la praxis, dejan de manifiesto la intencionalidad en cada signo
o representación en contraste con lo concebido anteriormente donde no se
consideraba importante el propósito sino más bien el mensaje en sí. (Van Djik.
2000)
El uso de un bastón
como elemento semiótico social intencionado que además presenta un fondo
ideológico, pretende manifestar los conceptos de “precaución y prudencia” a
través de un color determinado que no ha sido escogido al azar: El amarillo,
color presente en otros símbolos e iconografías de tránsito como carteles y
semáforos. La idea ha sido obtener dicha conducta por medio de la asociación del color,
objetivo que no se ha logrado debido a la existencia de un cierto vacío en el
esquema social respecto a este objeto en particular. Los individuos no logran
generar la asociación esperada, debido a que le representación mental imperante
para un bastón se encuentra incompleta. (Rumelhardt, 1980)
Representación
mental imperante
|
El
uso de bastón metálico:
|
Bastón Blanco= Persona no
vidente
|
Bastón amarillo= Persona ¿no
vidente?
|
En este elemento no
se aprecia transitividad dado que al ser un objeto en movimiento no es posible
identificar posición, orden esquemático u organización. El color es el único
indicador presente para análisis.
¿Cuándo se presenta la verdadera
problemática?
3-Problematización: Según la Psicología discursiva
la relación entre el Yo y los grupos sociales es fundamental para generar un
entorno humano saludable. Los conflictos de grupo suelen presentarse cuando uno
o varios de los integrantes de un determinado conjunto cambian su sentido de
identidad y de los patrones o modelos a seguir. Las acciones están
condicionadas por las actitudes que simultáneamente proporcionan un marco
ideológico que puede verse o no reflejado en una determinada conducta.
(Jorgensen y Phillips, 2002)
En el caso de la
presencia de un bastón amarillo, al desconocer su significado e
instrumentalización, los individuos suelen buscar de manera inconsciente en su
repertorio de esquemas mentales pre existente aquellos registros que generen la
conexión precisa para asimilar la información. Al encontrarse con el vacío en
su conocimiento, comienzan a sobreponer ideas y a combinarlas para dar paso a
una acción. (Categorización) Al tener presente la asociación bastón-persona no
vidente, el individuo presenta confusión, lo que le hace reaccionar de manera
negativa ante la posibilidad de estar frente a un engaño: una persona que sin
ser no vidente, porta un elemento característico (esquema imperante) de alguien
en esa condición. Estas reacciones desencadenan un cierto grado de
discriminación y tratamiento erróneo hacia quienes requieren la utilización de
esta herramienta. Una valoración provocada por los prejuicios ante la no
compatibilidad con los grupos sociales establecidos como aceptables.
Por otra parte
tenemos las actitudes de identificación dentro de un grupo, (auto-valoración)
que pueden verse modificadas por la tendencia grupal que circunstancialmente
puede llegar a ser más fuerte. Es decir, que si un integrante del conjunto que
circunda esta situación se muestra en una actitud negativa, parte del resto de
integrantes se sumará a dicha actitud,
por lo que veremos a un grupo de individuos realizando acciones en contra del
portador del instrumento. Esto también podría ser expresado como el repertorio
interpretativo erróneo ante un vacío en la cognición. (Wetherhell y Potter,
1992)
Visto desde la
perspectiva de la Valoración, podemos referirnos a una evaluación que conlleva
a adoptar posiciones frente a la realidad vista o experimentada. Podemos
resumir en que esta situación provoca una actitud de inseguridad en la estima
social respecto del afecto; un juicio de normalidad negativo, que genera a su
vez, una sanción social relativa a la veracidad de lo observado. El engaño. Nos
encontramos ante una apreciación que produce una reacción negativa respecto al
balance: La idea de discordancia.
3.1-Causa: Como principal causa de esta
problemática social, nos encontramos con la falta de información respecto a la
existencia y uso del bastón amarillo en personas con baja visión. Las
instituciones dedicadas al transporte, educación cívica y medios de
comunicación no han brindado a la población los conocimientos necesarios
respecto a esta temática. Por esta razón, los individuos han debido adquirir
nociones e ideas en base a lo empírico, situación que no siempre ha dado buenos
resultados.
Otro enfoque podría
definirse dentro del marco de los guiones culturales. La existencia de un vacío
en el conocimiento popular respecto al significado del color en un objeto
determinado. (Van Dijk,2001)
3.2-Dato
en base a una muestra:
La población desconoce este signo semiótico y su significado. De un universo de
100 personas de distintas edades y sexo, encuestadas en la comuna de Santiago
Centro con el fin de cuantificar en una muestra pequeña el grado de
desconocimiento frente a la existencia y simbología del bastón amarillo, sólo 8
afirmaron tener nociones del tema.
4-Posible
solución: Se
requiere la presencia de una rutina lingüística, entendida como la interacción
modeladora de respuestas sociales, para generar, enfatizar y proporcionar toda
aquella información necesaria de manera sistemática y masiva, con el fin de
lograr conocimiento nuevo que reestructure el guión cultural predominante, es
decir, una exposición del tema ante los medios y las entidades correspondientes
que permita a la población adquirir las nociones necesarias respecto del uso y
significado del bastón amarillo. Paralelamente a esto se deben reforzar las
prácticas con la creación de campañas de apoyo visual, o contenido multimedia
para optimizar el proceso de aprendizaje en los individuos y garantizar que se
logre de manera gradual y colectiva como nuevo esquema socio-cultural.
Conclusión
y proyecciones.
En
Chile, la utilización de elementos semióticos en el ámbito de la legislación de
tránsito, no ha sido debidamente
informada a la población, lo que ha generado un vacío dentro del guión
cultural imperante y en los esquemas mentales de los individuos provocando
discordancias y juicios de apreciación errados. El bastón amarillo utilizado
por personas de baja visión, ha sido mal interpretado por las personas,
generando un sutil pero sólido carácter discriminatorio con base en el
fundamento del engaño social al ser confundido con el de color blanco, portado
por la población no vidente. Una posible solución a este problema sería una re
estructuración el guión cultural través
de una dinámica que propicie la instauración de una nueva rutina lingüística,
en la cual ambos bastones, el amarillo y el blanco, sean presentados como
elementos distintos y con funciones diferenciadas. Para ello, las entidades y
autoridades pertinentes, deberían proponer la presentación del contenido a
través de una campaña de difusión masiva y sistemática que introdujera los
nuevos conceptos.
Como proyección a
este trabajo se vislumbra la falta de estudios profundos respecto a las
variaciones del color en las distintas áreas y entidades del ámbito social
chileno a fin de canalizar y aplicar las mismas al análisis del discurso desde
una perspectiva social práctica. El uso intencionado del color en la semiótica
social en Chile. Paralelamente, se sugiere la profundización en los temas
relativos a tránsito, discapacidad y educación cívica.
Referencias
Bibliográficas y linkografía
1-
Goddard,
C. y Wierzbicka, A. Discurso y Cultura, en Van Dijk, T. (comp.) 2001. El
Discurso como Interacción Social. Barcelona: Gedisa.
2-
Jorgensen,
M. & Phillips, L. (2002). Discourse analysis as
theory and method. London: Sage.(Cap. 4: Discursive
psychology, pp. 96-137
3-
Kaplan, N.
(2004). Nuevos desarrollos en el estudio de la evaluación en el lenguaje: la
teoría de la valoración. Boletín de lingüística, 22.
4-
Kress, G,
Leite-García, R y van Leeuwen, T. (2000). En Teun van Dijk (comp.), El discurso como
estructura y proceso p. 373-416. Barcelona: Gedisa.
5- Rumelhart,
D. Schemata: The Building Blocks of Cognition,
in Spiro, R., B. Bruce and W. Brewer,(eds.) (1980) Theoretical Issues in Reading Comprehension. Hillsdale,NJ: Lawrence
Erlbaum, pp.33-58.
6-
Wodak, R. y Krzyzanowski, M. (2008). (Eds). Qualitative discourse analysis in the social
sciences. Nueva York: Palgrave Macmillan.
Links relacionados.
1-
Fundación Luz para niños ciegos. Chile.
2-
Manual de señalización de la comisión
nacional de tránsito. República de Chile.
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